En febrero de 2025, Campestre México abrió por primera vez sus puertas sobre el Bulevar Morelos: barbacoa de borrego cocida con leña, mesas bajo una gran palapa de palma y el humo lento de la casa. Apenas unas semanas después, una tarde de marzo, el fuego lo cambió todo.
El 27 de marzo de 2025, alrededor de las 2:00 de la tarde, un incendio consumió la palapa del restaurante. La construcción tradicional —palma y barrotes de madera— ardió rápido, levantando una densa columna de humo negro que se alcanzaba a ver desde varios puntos de Hermosillo. Cerca de doce personas, entre trabajadores y comensales, fueron evacuadas. Los bomberos controlaron las llamas y, lo más importante, no hubo una sola persona herida.
Cuando el humo se disipó, del lugar quedaban cenizas y estructura calcinada. Pero entre los restos, en pie, seguía el caballo del restaurante. De todo lo que había, fue lo que el fuego respetó.
Entre las cenizasEl caballo que no se quemó
Ese caballo se volvió símbolo. No solo de lo que sobrevivió, sino de lo que la familia decidió hacer después: no rendirse. En lugar de cerrar, tomaron la decisión de reconstruir desde el suelo, conservando el alma de leña que siempre distinguió a la casa.
El renacerReconstruir desde el fuego
La reconstrucción tomó casi un año de trabajo. Se rehízo el espacio, se replanteó el concepto y se afinó la carta —precios accesibles y los platillos que la gente siempre pidió— sin perder lo esencial: la barbacoa de borrego estilo Hidalgo, el consomé, la parrilla y la mesa campestre.
2026Caballo de Fuego abre sus puertas
En marzo de 2026, casi un año después del incendio, el lugar reabrió como Caballo de Fuego Campestre México: mismo espíritu, nuevo nombre y un caballo que preside la historia.
Y la reconstrucción no se detiene. En julio de 2026 abrimos el área refrigerada, y seguimos trabajando poco a poco para dejar la casa mejor que nunca. Un recordatorio de que, a veces, del fuego también se renace.





Gracias a nuestros comensales y a todo Hermosillo por acompañarnos en este renacer.
Sin ustedes, el caballo no habría vuelto a encenderse.